Queridos M, A y N,
Hoy quiero hablarles sobre un valor fundamental para su crecimiento personal y el desarrollo de sus sueños: la humildad. A veces pensamos que la humildad es solo un acto de modestia, una forma de no alardear de nuestras habilidades o logros. Sin embargo, ser humildes es mucho más profundo y poderoso que eso. La humildad es la base sobre la cual construimos el aprendizaje, la mejora continua y el crecimiento personal.
A medida que crecen, empezarán a darse cuenta de que el mundo está lleno de personas con habilidades, conocimientos y experiencias diferentes a las suyas. A veces, podríamos sentir que sabemos mucho, que hemos aprendido todo lo que necesitamos, y eso puede hacer que cerremos las puertas a nuevas ideas. Sin embargo, la verdadera humildad radica en reconocer que siempre hay algo nuevo que aprender, que siempre hay alguien que puede enseñarnos algo valioso. Cuando aceptan que no lo saben todo, abren la puerta a la posibilidad de crecer, mejorar y encontrar nuevas formas de ver el mundo.
Les cuento esto porque quiero que comprendan que el aprendizaje no termina nunca. Cada día es una nueva oportunidad para descubrir algo nuevo, ya sea en sus estudios, en el deporte o en la vida misma. M, en su camino en el voleibol, o A, con su dedicación en la gimnasia, podrían encontrarse con momentos en los que el progreso no sea tan rápido como esperaban. Quizás llegarán momentos en los que sientan que ya han alcanzado un buen nivel, pero siempre habrá algo más que aprender. Y eso está bien. Eso es lo que los hará mejores, más fuertes, y los impulsará a seguir adelante.
La humildad les permitirá escuchar, aprender de sus errores y seguir creciendo. Es importante que siempre mantengan una actitud abierta ante las críticas constructivas. Escuchar lo que los demás tienen para decirles, especialmente aquellos que tienen más experiencia, es uno de los mayores regalos que pueden darse. A veces, los comentarios pueden ser difíciles de escuchar, pero si los toman con humildad, entenderán que esas palabras pueden ser las que los ayuden a mejorar.
Recuerden que ser humildes no significa sentirse inferiores a los demás ni dudar de sus propias capacidades. La humildad es la capacidad de reconocer que todos tenemos algo que aportar, y que el conocimiento, la sabiduría y la experiencia no se basan solo en lo que ya sabemos, sino también en la capacidad de aprender de cada situación, de cada persona y de cada desafío. La humildad es la cualidad que les permitirá crecer, porque la mente y el corazón estarán abiertos siempre a aprender algo nuevo.
Al practicar la humildad, también aprenderán a ser agradecidos. Ser agradecidos por lo que tienen, por lo que aprenden y por las oportunidades que les brinda la vida. A veces damos por sentado todo lo bueno que tenemos, y la humildad nos ayuda a recordar que la vida es un regalo y que debemos aprovechar cada oportunidad para aprender y crecer.
Además, la humildad también les enseñará a ser generosos con los demás. No solo deben estar dispuestos a recibir, sino también a compartir lo que saben, lo que han aprendido, y lo que pueden hacer para ayudar a otros. Una persona humilde no solo crece por sí misma, sino que también crece al ayudar a los demás a crecer. Así que, cuando tengan la oportunidad de enseñar a alguien más, ya sea en la escuela, en su equipo de voleibol o gimnasia, o en cualquier lugar, háganlo con el corazón abierto, sabiendo que al enseñar también están aprendiendo.
La humildad también les permitirá enfrentar los desafíos con una mentalidad positiva. Todos enfrentamos dificultades en la vida, pero la forma en que las enfrentamos es lo que marca la diferencia. En lugar de sentirse derrotados o creer que no tienen lo que se necesita, una persona humilde entiende que cada dificultad es una oportunidad para aprender algo nuevo. La humildad les dará la fuerza para perseverar, para levantarse después de un tropiezo, y para seguir adelante con más sabiduría y más preparación.
Así que, mis queridos hijos, quiero que recuerden siempre que la humildad es la llave para aprender, mejorar y crecer. Cuando se sienten seguros de ustedes mismos pero también conscientes de que siempre hay algo nuevo por aprender, estarán construyendo una base sólida para un futuro lleno de éxitos y felicidad. No dejen nunca que el orgullo o la arrogancia les impidan aprender o crecer. La humildad no es debilidad; es una fortaleza que los acompañará en cada paso de su vida.
Con todo mi amor, orgullo y confianza en ustedes,
Papá
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