Queridos M, A y N,
Hoy quiero hablarles sobre un valor que será crucial a lo largo de sus vidas: la justicia. La justicia es mucho más que un principio legal o una regla escrita en un libro. Es una fuerza que nos impulsa a hacer lo correcto, incluso cuando hacerlo no es fácil o no nos beneficia directamente. A lo largo de sus vidas, tendrán muchas oportunidades para decidir qué es lo correcto, y quiero que siempre se enfrenten a esas decisiones con el corazón lleno de justicia y el deseo de hacer lo que es justo.
La justicia no se trata solo de defender lo que es legal, sino de defender lo que es moralmente correcto. A veces, el mundo no es justo, y puede que vean situaciones en las que algunos no reciben lo que merecen, o en las que la verdad no es escuchada. Es entonces cuando deben recordar que la justicia es un compromiso con la equidad, con el bienestar de todos, y con la verdad. Es fácil ser parte de la corriente cuando todos a su alrededor toman decisiones equivocadas o injustas. Sin embargo, la verdadera valentía radica en defender lo que es justo, incluso cuando es difícil o impopular.
Cada uno de ustedes, a lo largo de su vida, se enfrentará a momentos en los que tendrán que elegir entre lo fácil y lo correcto. En la escuela, en su deporte, en la vida cotidiana, verán situaciones donde la injusticia podría estar presente. Quizás sea una decisión que favorezca a alguien en detrimento de otro, o tal vez sea un momento en el que la verdad esté distorsionada. En esos momentos, quiero que recuerden que, aunque a veces la verdad y la justicia no sean recompensadas de inmediato, son la base para construir un mundo mejor. La justicia es lo que nos permite tener una sociedad justa, una sociedad en la que cada persona sea tratada con dignidad y respeto.
Pueden pensar que a veces luchar por lo correcto es solitario, que hay muchas personas alrededor que no se preocupan por la justicia. Pero quiero que sepan que cada vez que luchan por lo que es justo, están contribuyendo a un cambio positivo. Cuando defiende a alguien que está siendo tratado de manera injusta, cuando hablan por lo que es verdadero, o cuando eligen lo correcto frente a la tentación de lo fácil, están haciendo una diferencia. Cada pequeña acción de justicia suma. Así que, aunque a veces parezca que sus esfuerzos no tienen un gran impacto, sepan que están marcando la diferencia, aunque no siempre se vea de inmediato.
Es cierto que luchar por lo correcto a veces puede traer desafíos. Tal vez no siempre obtendrán el reconocimiento que merecen, o tal vez se enfrenten a críticas de aquellos que prefieren que las cosas sigan como están. Pero la justicia no busca recompensas inmediatas; su recompensa es una conciencia tranquila, un corazón orgulloso y un mundo mejor. Piensen en lo que pueden lograr si siempre se aferran a la justicia: podrán mirar atrás y sentirse orgullosos de las decisiones que tomaron, sabrán que hicieron lo correcto, no solo para ustedes, sino para todos los que los rodean.
A medida que crecen, se darán cuenta de que hay muchas formas de luchar por la justicia. A veces, lucharla significa dar voz a aquellos que no pueden hablar por sí mismos. Otras veces, puede significar ser el primero en alzar la mano cuando todos los demás guardan silencio. La lucha por la justicia también puede ser la valentía de hacer lo correcto en medio de la adversidad, o de cuestionar las normas establecidas cuando sabemos que esas normas no son justas. Siempre tengan claro que, aunque la justicia sea un camino que requiere esfuerzo y sacrificio, es un camino que vale la pena seguir.
Quiero que siempre tengan presente que la justicia comienza con ustedes. Si se comprometen a ser justos en sus propias acciones, en sus palabras y en sus decisiones, estarán marcando un camino claro para los demás. Si ven que alguien está siendo tratado injustamente, no se queden callados; actúen con valentía y defiendan lo que es correcto. Si algún día, en su camino, sienten miedo o incertidumbre, recuerden que la justicia siempre los guiará, porque siempre es más fuerte que cualquier miedo o adversidad.
La lucha por lo correcto no es fácil, pero es lo que los hará crecer como personas fuertes, sabias y respetadas. Recuerden siempre que, al final, lo más importante no es si las cosas se resuelven de inmediato, sino que, al mirar atrás, puedan decir con orgullo que siempre lucharon por lo que era justo. La justicia es el camino que los llevará a ser personas dignas de admirar, y sobre todo, personas de las que pueden sentirse orgullosos.
Con todo mi amor, orgullo y confianza en ustedes,
Papá
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