Queridos M, A y N,
Hoy quiero contarles la historia de cómo llegaron a este mundo, porque cada uno de ustedes tiene una llegada única que siempre recordaré con una sonrisa y mucho amor. Cada nacimiento fue un momento lleno de emoción, nervios y momentos especiales que nunca olvidaré.
M, llegaste un sábado 11 de febrero. Recuerdo como si fuera ayer que tu mamá se despertó muy temprano, antes de las 6 a.m. Tenía ganas de ducharse, pero cuando salió de la ducha y estaba cambiándose, se rompió la fuente. Fue un momento de sorpresa, y aunque yo estaba muy nervioso, traté de mantener la calma. Mientras ella se alistaba para ir a la clínica y avisaba al doctor, yo, para calmar mis nervios, decidí darme un shot de tequila. ¡Fue una escena bastante graciosa! Luego llegamos a la clínica, y mientras esperábamos, llegó tu padrino con tu tío Huevo, gritando de emoción, y la enfermera tuvo que callarlos porque estaban demasiado emocionados. La situación fue tan cómica que nos hizo reír a todos, a pesar de los nervios. Ese fue el primer día de muchos momentos especiales.
A, tu historia fue un poco diferente, pero igual de emocionante. Naciste un miércoles, y ese día tuvimos una cita con el doctor. Al despedirse, nos dijo: «Nos vemos más tarde». Tal cual lo dijo, así se cumplió. En la noche, durante el lonche, tu mamá comenzó con los dolores. Fue un momento en que nos dimos cuenta de que pronto llegarías. Nos fuimos a la clínica, y aunque era de madrugada, la familia estaba en la sala de espera, pendiente y emocionada, a pesar de la hora. Estábamos todos juntos, aunque la clínica era diferente a la que te recibimos, y ese momento de espera y emoción fue algo que nunca olvidaré.
N, tú naciste en Vancouver, y aunque fue una experiencia distinta a las anteriores, fue igualmente maravillosa. Tu mamá ya llevaba varios días con dolores, y en Año Nuevo, pensamos que podrías nacer antes de tiempo. Estuvimos en el hospital en esa fecha, pero al final, esperaste un poco más. Cuando llegó el momento, todo fue distinto, pero igualmente especial. Aunque estábamos lejos de la familia, todos estaban pendientes por teléfono, enviándonos mensajes y llamados de apoyo y amor. Aunque no los teníamos físicamente cerca, sentíamos que estábamos rodeados de su amor y de su alegría por tu llegada.
Cada uno de ustedes llegó a este mundo en un momento único, y aunque las circunstancias fueron diferentes, lo que nunca cambió fue el amor que sentimos desde el primer segundo. Ustedes son lo más grande que nos ha pasado, y esas historias, aunque pequeñas, están llenas de recuerdos que guardamos con mucho cariño. Siempre serán parte de nuestras vidas, y siempre recordaremos esos momentos con una sonrisa y con amor. Cada uno de ustedes tiene una historia especial, y esa historia es una parte fundamental de lo que somos como familia.
Con todo mi amor,
Papá
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