Mis queridos M, A y N,
Hoy quiero hablarles sobre algo que sé que sucede de vez en cuando en nuestra casa: las peleas entre hermanos. Todos los hermanos, en algún momento, pasan por esto. A veces, cuando las cosas no salen como esperan, se sienten frustrados o molesto con el otro, y eso puede llevar a discusiones. Como papá, he aprendido que las peleas son parte de crecer y de aprender a convivir. Pero quiero compartir con ustedes algunas formas de manejar esas situaciones para que podamos vivir juntos de manera más armoniosa y respetuosa.
Entender que las peleas son naturales
Primero que todo, quiero que recuerden que las peleas entre hermanos son completamente normales. Es una parte natural de vivir en familia y de compartir un espacio con otras personas. Cada uno de ustedes tiene su personalidad, y eso puede llevar a desacuerdos. Pero lo importante es saber que no hay necesidad de sentirse mal por pelear. Lo que sí debemos hacer es aprender a resolver los conflictos de una manera que nos haga crecer como personas y como hermanos.
Escuchar al otro y tratar de comprender sus sentimientos
Una de las primeras cosas que quiero que aprendan es la importancia de escuchar al otro. A veces, en medio de una pelea, lo único que queremos es que nos den la razón. Pero lo más valioso es tratar de comprender los sentimientos del otro. Si M y A están peleando, por ejemplo, quiero que cada uno de ustedes trate de entender por qué el otro se siente así. Pregúntense: ¿qué lo hizo enojar? ¿Qué puedo hacer para solucionar el problema? A veces, solo se necesita un poco de empatía para calmar la situación.
Poner en práctica el respeto mutuo
Aunque a veces puedan no estar de acuerdo, el respeto siempre debe estar presente. Si en medio de la pelea, el respeto se pierde, la discusión se vuelve más difícil de resolver. Quiero que recuerden que siempre deben hablar de manera respetuosa entre ustedes, incluso cuando no estén de acuerdo. La clave está en expresar lo que piensan sin levantar la voz ni hacer comentarios hirientes. Si en algún momento sienten que la conversación se está volviendo demasiado agresiva, den un paso atrás, respiren profundo y vuelvan a hablar cuando se sientan más calmados.
Buscar soluciones, no culpables
En lugar de enfocarse en quién tiene la culpa, quiero que se centren en cómo solucionar el problema. Las peleas no sirven para nada si no las aprovechamos para aprender algo. Si M y A pelean por un juguete o por algo que no pueden compartir, en lugar de preguntar quién tiene la culpa, pregúntense: ¿cómo podemos compartir mejor? ¿Qué podemos hacer para evitar que esto vuelva a pasar? Pensar en soluciones es clave para evitar que las peleas se repitan una y otra vez.
Aprender a pedir disculpas y perdonar
En todas las peleas, siempre llega el momento de pedir disculpas si es necesario. Si alguna vez hacen o dicen algo que lastima al otro, quiero que tengan el valor de reconocerlo y pedir perdón. Lo mismo vale para el perdón: aunque a veces puede ser difícil, siempre es importante perdonar cuando alguien se arrepiente de lo que hizo. Aprender a pedir disculpas y perdonar son dos de las herramientas más poderosas para que las peleas entre hermanos no afecten su relación a largo plazo.
Dar espacio para calmarse
A veces, las peleas pueden escalar si no se toma un tiempo para calmarse. Cuando estén muy molestos o se sientan frustrados, les sugiero que tomen un momento para respirar y calmarse antes de seguir discutiendo. No está mal separarse por un rato y volver a hablar cuando ya estén más tranquilos. Esto también les ayuda a pensar mejor sobre lo que ha pasado y a encontrar una solución más efectiva.
Establecer reglas claras para la convivencia
Creo que es importante que, como familia, tengamos algunas reglas claras sobre cómo debemos tratarnos. Estas reglas pueden incluir:
- Respetar los turnos y compartir lo que tienen.
- Hablar con calma cuando haya un desacuerdo.
- No interrumpir cuando alguien está hablando.
- Ayudarse mutuamente, sin que sea necesario pedirlo siempre.
Si todos seguimos estas reglas, las peleas se volverán menos frecuentes, porque estaremos mucho más conscientes de cómo tratarnos con respeto y amor.
Recordar lo importante que son entre ustedes
Lo más importante de todo, mis amores, es que siempre recuerden lo valiosos que son el uno para el otro. Aunque tengan diferencias y a veces discutan, lo más importante es que son hermanos y se tienen el uno al otro para siempre. La relación entre hermanos es una de las más especiales que existirán en sus vidas, y aunque a veces haya peleas, nunca olviden lo mucho que se quieren y se apoyan.
Cada vez que tengan un desacuerdo, quiero que piensen en cómo fortalecer su relación y en cómo aprender de cada situación. Ustedes son un equipo, y con el tiempo aprenderán a resolver sus diferencias de manera que los haga más unidos.
Con todo mi amor,
Papá.
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