Mis queridos M, A y N,
Hoy quiero hablarles de algo que a veces puede parecer difícil de aceptar, pero que es una de las verdades más importantes de la vida: los errores son la mejor escuela que tendrán. Todos cometemos errores. No importa cuán preparados estemos o cuánto intentemos hacer todo bien, en algún momento fallaremos. Pero lo que realmente importa no es el error en sí, sino lo que hacemos con él.
Desde pequeños, se nos enseña que equivocarse es algo malo, que debemos evitar los errores a toda costa. Sin embargo, la realidad es que los errores son oportunidades disfrazadas. Cada vez que fallamos, tenemos la posibilidad de aprender algo nuevo, de mejorar y de crecer. No hay aprendizaje más profundo que aquel que viene después de un tropiezo.
M, cuando juegas voleibol y fallas un saque o un bloqueo, no significa que no seas buena en el deporte, sino que tienes la oportunidad de analizar lo que pasó, corregirlo y hacerlo mejor la próxima vez. A, cuando practicas gimnasia y un movimiento no te sale como esperabas, no significa que no lo lograrás, sino que estás en el camino correcto porque cada intento te acerca más al éxito. Y N, aunque eres pequeño y apenas estás empezando a explorar el mundo, cada caída al intentar caminar es un paso más hacia aprender a hacerlo bien.
No teman equivocarse. Lo peor que pueden hacer es dejar de intentarlo por miedo a fallar. Los errores les enseñarán más que cualquier lección en un libro, porque los harán reflexionar, adaptarse y encontrar nuevas soluciones. Cada error que cometan será una lección valiosa que los preparará para los desafíos más grandes de la vida.
Lo importante es cómo enfrentan sus errores. No se castiguen demasiado ni se den por vencidos. En lugar de eso, pregúntense: «¿Qué puedo aprender de esto?», «¿Cómo puedo mejorar?». Los grandes inventores, los mejores atletas, los empresarios más exitosos y los artistas más talentosos han fallado muchas veces antes de alcanzar sus metas. La diferencia es que nunca dejaron que sus errores los detuvieran.
Aprenderán que muchas veces la vida no sale como la planeamos, pero eso no significa que deban rendirse. Significa que deben ajustar el rumbo, probar otra estrategia y seguir adelante. La perseverancia es lo que los llevará lejos, y los errores solo son escalones en el camino hacia el éxito.
Recuerden siempre: no hay fracaso si han aprendido algo en el proceso. Los errores no los definen; lo que hacen después de cometerlos, sí. Sean valientes, enfrenten sus miedos y sigan avanzando con la seguridad de que cada tropiezo los está haciendo más fuertes y sabios.
Los amo con todo mi corazón y siempre estaré aquí para apoyarlos en su camino de aprendizaje.
Con amor,
Papá
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