Mis queridos M, A y N,
Hoy quiero hablarles sobre algo que, quizás, ya han notado: la llegada de su hermanito, N, ha cambiado muchas cosas en nuestra familia, y especialmente para mí como papá. A medida que nuestra familia crece, también lo hace mi forma de ser padre. Cada hijo es una nueva experiencia, un nuevo reto, pero también un nuevo aprendizaje. Quiero compartir con ustedes cómo ha cambiado mi rol como papá con la llegada de N y lo que eso significa para todos nosotros.
El amor se multiplica, no se divide
Una de las primeras cosas que he aprendido desde que N llegó es que el amor no se divide, se multiplica. Cuando nació N, pensaba que tal vez no podría amar tanto como a ustedes dos, pero pronto me di cuenta de que el amor que tengo por cada uno de ustedes es único y especial. Mi corazón tiene espacio suficiente para cada uno de ustedes, y verlos crecer juntos me llena de una felicidad que no se puede describir.
El amor de un padre no se resta, al contrario, cada vez que veo a N sonreír, veo también el amor que siento por ustedes, mis dos grandes, creciendo aún más. Es impresionante cómo tener un tercer hijo amplifica el amor en nuestra familia, y verlos a ustedes, M y A, siendo tan amables y protectores con su hermanito me llena de orgullo.
La paciencia y el tiempo se ponen a prueba
Con la llegada de N, he aprendido a ser mucho más paciente. Cuando tienen un hermano menor, hay momentos en los que las cosas se hacen más difíciles. Las noches sin dormir, las necesidades de un bebé, las atenciones constantes… todo eso pone a prueba nuestra paciencia. Pero también me ha enseñado lo valioso que es disfrutar de cada momento, incluso los más difíciles.
Antes pensaba que ya tenía todo resuelto como papá, pero con N he aprendido que siempre hay algo nuevo que aprender, algo nuevo que manejar. Cada uno de ustedes tiene sus propias necesidades y personalidades, y eso requiere un enfoque diferente. Ahora tengo que compartir mi tiempo de manera más equitativa entre ustedes tres, pero también he descubierto que esto me hace más consciente del valor de cada minuto que paso con cada uno de ustedes.
El desafío de equilibrar mi atención
Aunque nunca podría querer menos de ninguno de ustedes, la realidad es que ahora tengo que aprender a equilibrar mi atención entre tres. Con M y A ya más grandes, sus actividades y responsabilidades son diferentes, pero N, al ser tan pequeño, requiere mucha más atención, y eso ha hecho que, en algunos momentos, me cueste darle a cada uno de ustedes la atención que me gustaría.
Sin embargo, lo que me ha enseñado esto es la importancia de planificar bien el tiempo y no dar por sentado que siempre habrá un momento perfecto para todo. La vida es más caótica ahora, pero también es más rica, llena de nuevas experiencias, risas y, sobre todo, de oportunidades para ser mejor papá.
El vínculo entre hermanos se fortalece
Ver cómo se cuidan mutuamente me ha mostrado algo muy hermoso: el vínculo entre hermanos se fortalece con la llegada de un nuevo miembro a la familia. M, A y N, los he visto ayudándose, enseñándose y apoyándose entre ustedes de maneras que me hacen sentir muy afortunado. La llegada de un hermano menor puede ser un reto, pero también puede ser una oportunidad para que el amor entre ustedes crezca, y lo estoy viendo cada día.
Ustedes dos, M y A, me sorprenden constantemente con la manera en que cuidan a N, y eso me llena de alegría. Como papá, no solo me esfuerzo por ser un buen ejemplo, sino que también aprendo mucho de ustedes y de cómo manejan ser hermanos mayores. El amor y la paciencia que han mostrado con N es algo que siempre atesoraré.
La importancia de ser un modelo a seguir
Con tres hijos ahora, me siento aún más responsable de ser un modelo a seguir. Cada acción que tome y cada decisión que haga tiene un impacto en ustedes, especialmente en cómo los trato a todos por igual. Quiero que crezcan con un ejemplo claro de lo que significa ser una buena persona, ser responsable y ser amoroso. Estoy más comprometido que nunca en mostrarles el valor de la empatía, la comprensión y el respeto.
A veces me siento abrumado por la responsabilidad, pero también sé que el ser papá es una de las experiencias más valiosas de la vida. No solo les enseño a ustedes, sino que ustedes también me enseñan a mí cada día. La llegada de N me ha dado una nueva perspectiva sobre lo que significa ser padre, y cada vez que lo miro, me siento más motivado a ser mejor para ustedes.
El tiempo se vuelve más precioso
El tiempo es algo que ahora valoro aún más. Con tres hijos, las horas en el día parecen volar, y me doy cuenta de lo importante que es aprovechar cada segundo. Quiero aprovechar los momentos juntos, ya sea jugando, hablando, o incluso simplemente disfrutando de un día tranquilo en casa. La llegada de N ha hecho que aprecie profundamente cada fase de la vida de ustedes, desde la niñez hasta la adolescencia, porque sé que todo pasa muy rápido.
Aunque algunas veces las cosas pueden ser un poco más caóticas con tres hijos, también sé que estos momentos son los que construirán los recuerdos de nuestra familia. Quiero que siempre recuerden lo mucho que los quiero a cada uno de ustedes, que cada uno de ustedes es único y especial para mí, y que mi amor por ustedes no solo es grande, sino que crece cada día.
Mis amores, con la llegada de N, mi vida como papá ha cambiado de muchas maneras, pero una cosa nunca cambiará: mi amor por cada uno de ustedes es inmenso. Cada día con ustedes es una bendición, y aunque a veces pueda sentirme cansado o desbordado, siempre me sentiré agradecido de ser su papá. Estoy aprendiendo tanto de ustedes como lo que espero que aprendan de mí. Gracias por hacerme mejor cada día.
Con todo mi amor,
Papá.

Deja un comentario