Mis queridos M, A y N,
La vida es un camino en el que, a lo largo del tiempo, nos encontramos con personas que dejan huellas profundas en nuestro corazón. Algunas de ellas nos acompañan por muchos años, mientras que otras parten antes de lo que quisiéramos. Aunque la ausencia física de aquellos que amamos puede ser dolorosa, quiero que siempre recuerden que nadie se va del todo mientras lo llevemos en nuestro corazón y en nuestras memorias.
Honrar y recordar a quienes ya no están con nosotros es una manera de mantener vivos sus enseñanzas, su amor y su legado. En nuestra familia hemos tenido personas maravillosas que marcaron nuestras vidas y cuya historia merece ser contada y recordada.
Su bisabuelo paterno, por ejemplo, fue un hombre dedicado a la enseñanza, un maestro que creyó en la educación como herramienta para cambiar vidas. Su bisabuela, que aún nos acompaña, es testimonio de fortaleza y sabiduría. Por otro lado, su bisabuelo materno dejó un ejemplo de integridad y trabajo incansable, mientras que su bisabuela materna nos heredó el amor por nuestras tradiciones y cultura, como bailar marinera con ustedes, preparar ese aji de gallina o escuchar música con ustedes. Cada uno de ellos nos dio algo valioso que aún vive en nosotros.
Hay muchas maneras de honrar a nuestros seres queridos. Una de ellas es recordar sus enseñanzas y aplicarlas en nuestra vida diaria. Si alguien nos enseñó a ser generosos, la mejor manera de honrar su memoria es practicando la generosidad. Si nos inculcaron el amor por la familia, entonces fortalezcamos esos lazos con quienes están aquí.
Otra forma de mantener vivo su recuerdo es hablar de ellos. Compartir anécdotas, recordar sus palabras y sonreír cuando evocamos un momento especial que vivimos juntos. No tengan miedo de hablar sobre quienes ya no están; hacerlo nos ayuda a sanar y nos recuerda que su amor sigue presente.
También podemos rendir homenaje a través de pequeños actos simbólicos: encender una vela en su honor, visitar los lugares que eran importantes para ellos o seguir alguna tradición que les era significativa. Algunos escriben cartas, otros guardan un objeto especial que los conecta con esa persona. Cada quien encuentra su propia manera de recordar con cariño.
Lo más importante es entender que la muerte no borra el amor. A veces, cuando extrañamos mucho a alguien, podemos sentir su presencia en pequeños detalles: en una brisa suave, en una música que nos trae recuerdos, en un sueño que nos regala un momento con ellos. Están en nosotros, en nuestras historias, en nuestras costumbres y en las lecciones que nos dejaron.
Mis amados hijos, la vida sigue su curso y, aunque algunas ausencias nos duelan, debemos seguir adelante con gratitud por haber tenido a esas personas en nuestras vidas. Vivamos de manera que, cuando nos toque partir, también seamos recordados con amor, dejando en quienes nos rodean enseñanzas y recuerdos imborrables.
Los quiero con todo mi corazón y espero que siempre encuentren formas de honrar y recordar con alegría a quienes nos han dejado.
Con amor,
Papá
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