Hoy quiero hablarles de algo que todos tenemos en cantidades iguales, pero que muchos desperdiciamos sin darnos cuenta: el tiempo. El tiempo es el recurso más valioso que poseemos, porque una vez que pasa, no hay manera de recuperarlo. Por eso, es importante que aprendan a usarlo bien, desde ahora y durante toda su vida.
A diferencia del dinero, que se puede ganar, ahorrar o incluso pedir prestado, el tiempo es limitado e irremplazable. Cada día que pasa es una oportunidad que no volverá. Por eso, es esencial que lo inviertan en cosas que realmente importen: en aprender, en crecer, en amar y en vivir experiencias que los hagan felices.
No malgasten su tiempo en cosas que no les aportan nada, como preocupaciones innecesarias, discusiones sin sentido o actividades que no los llenan. Cada minuto cuenta.
Cada uno de ustedes tiene sueños y metas. M con su voleibol, A con su gimnasia, y N, que con el tiempo descubrirá lo que lo apasiona. Pero para alcanzar esos sueños, necesitan dedicarles tiempo. No basta con desear algo; hay que trabajar por ello, día tras día, con disciplina y constancia.
Recuerden que los grandes logros no se construyen de la noche a la mañana, sino con pequeñas acciones repetidas a lo largo del tiempo.
El tiempo no solo es importante para sus metas personales, sino también para las relaciones que construyen. Las personas que aman, como su familia y amigos, merecen su tiempo y atención. Un abrazo, una conversación, un momento compartido, son regalos que no tienen precio.
No den por sentado a quienes los rodean. Aprovechen cada oportunidad para estar con ellos, porque el tiempo que pasan juntos es lo que realmente importa al final del día.
No podemos hacerlo todo, y eso está bien. La clave está en aprender a priorizar. Pregúntense: ¿qué es lo más importante para mí en este momento? ¿Qué me acerca a mis metas y a mi felicidad? Dediquen su tiempo a eso, y no se sientan mal por decir «no» a lo que no les suma.
Por ejemplo, si M y A tienen que elegir entre entrenar para una competencia importante o pasar horas en redes sociales, espero que elijan lo primero. No porque lo diga yo, sino porque es lo que las acerca a sus sueños.
Aunque es importante aprovechar el tiempo, también lo es saber cuándo descansar. El descanso no es perder el tiempo; es una forma de recargar energías para seguir adelante. Aprendan a escuchar a su cuerpo y a su mente, y no se sientan culpables por tomarse un respiro cuando lo necesiten.
Cada día es un regalo, y es importante vivirlo con gratitud. Agradezcan por las oportunidades que tienen, por las personas que los acompañan y por los momentos que los hacen felices. La gratitud les ayudará a valorar su tiempo y a usarlo de manera más consciente.
Queridos míos, el tiempo es su recurso más valioso. Úsenlo para crecer, para amar, para soñar y para vivir plenamente. No lo malgasten en cosas que no los hacen felices o que no los acercan a sus metas.
Recuerden que el tiempo no espera a nadie, pero si lo usan bien, les dará todo lo que necesitan para ser felices y dejar una huella positiva en el mundo.
Los amo y estoy aquí para guiarlos en este camino.
Con todo mi cariño,
Papá
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