SEGURIDAD·PROPUESTA

Proteger autoridades debe ser una especialidad policial permanente

Proteger a un presidente o a una autoridad de alto riesgo no es un servicio de guardia. Exige anticipación, análisis de riesgo y años de entrenamiento repetido. Propongo una Agencia de Protección de Dignatarios con carrera propia, no personal rotado.

Desde afuera, la protección de autoridades parece un asunto de escoltas y camionetas. En realidad es una de las funciones más exigentes de la seguridad del Estado: anticipar amenazas, analizar riesgos, planificar rutas, coordinar contingencias y reaccionar bajo presión extrema.

Y tiene algo que la separa de casi cualquier otra función policial: el error no se corrige después. En protección, el fallo es definitivo.

El problema: una función crítica cubierta con asignaciones temporales

Cuando una función así se cubre con personal que llega y se va según necesidades ajenas a la especialidad, la capacidad no se acumula. Cada rotación reinicia el aprendizaje. Cada reemplazo necesita tiempo para llegar al nivel de quien se fue.

La competencia en protección se construye con años de entrenamiento repetido, no con una inducción el día que asumes el puesto. Los procedimientos de evacuación, la lectura del entorno, la coordinación entre anillos de seguridad y la reacción ante un ataque tienen que salir casi en automático. Eso solo se logra con permanencia y práctica constante.

La diferencia entre los dos modelos es simple. Hoy: personal asignado, que llega y sale según necesidades ajenas a la especialidad. Lo que propongo: una especialidad permanente, con selección, formación y desarrollo profesional dentro de una agencia dedicada a esa función.

Mi propuesta: la Agencia de Protección de Dignatarios (APD)

Propongo crear la Agencia de Protección de Dignatarios (APD), con reclutamiento y formación dedicados, doctrina propia y desarrollo profesional continuo en la especialidad.

La APD formaría parte de la arquitectura de agencias policiales especializadas que he planteado para la reforma de la Policía: carrera policial única, marco legal común, integridad y coordinación estratégica compartidas. Lo que la distingue es la misión y el nivel de especialización que exige.

Tres componentes

1. Protección ejecutiva. La escolta y el dispositivo de protección directa: anillos de seguridad, avanzadas, control de accesos al entorno y procedimientos de evacuación entrenados hasta el automatismo.

2. Inteligencia y análisis de riesgos. Anticipar la amenaza antes de que llegue al anillo de protección: evaluación permanente de amenazas, análisis del entorno, estudio de rutas y decisiones basadas en información, no en improvisación. La mejor protección es la que evita que el riesgo se materialice.

3. Respuesta rápida. La capacidad de contingencia cuando el dispositivo es superado: intervención inmediata, extracción y control de la situación, entrenadas junto con el equipo de protección directa.

Y dos capacidades de soporte, que no son el núcleo pero sostienen todo lo demás: transporte, con vehículos blindados con mantenimiento certificado y conductores entrenados en conducción evasiva; y comunicaciones, con canales cifrados, redundancia y continuidad en cualquier parte del territorio. Un blindado sin mantenimiento o una radio que se cae en provincia pueden anular el mejor dispositivo.

La regla: nada de rotación casual

La especialidad se sostiene con permanencia. Mover a un especialista en protección a una función que no tiene nada que ver destruye años de entrenamiento y obliga a empezar de cero con su reemplazo.

Esto no significa dejar al personal congelado en el mismo puesto para siempre. Significa que su carrera avanza dentro de la especialidad, con ascensos, más responsabilidad y formación avanzada, y no a punta de rotaciones hacia funciones ajenas.

Cómo lo implementaría

La APD necesita base legal dentro de la reforma policial, doctrina propia y estándares de selección. Lo haría así:

  1. Definir el alcance. Qué autoridades y qué niveles de riesgo justifican protección especializada, con criterios públicos y evaluación periódica del riesgo. La protección no puede ser un beneficio discrecional.
  2. Seleccionar y formar. Evaluar al personal que hoy cumple funciones de protección, incorporar a quienes tengan el perfil y establecer formación inicial especializada con reentrenamiento obligatorio.
  3. Construir la capacidad de inteligencia y análisis de riesgos, integrada con la inteligencia policial.
  4. Certificar equipos y soporte: mantenimiento verificable de vehículos y comunicaciones.
  5. Medir y auditar: ejercicios, evaluaciones de desempeño y revisión de cada incidente.

La objeción obvia: «¿una agencia solo para autoridades?»

La entiendo, sobre todo en un país donde millones de personas no se sienten seguras. ¿Por qué dedicar una agencia a proteger a unos pocos?

Porque proteger la continuidad del gobierno constitucional y a los líderes públicos expuestos es una función de seguridad del Estado. No es un privilegio personal de quien ocupa el cargo. Es proteger la continuidad institucional del país frente a organizaciones que tienen capacidad real de atentar contra ella.

Y hay un argumento más práctico. Una agencia profesional con criterios públicos de asignación evita el uso discrecional de policías como escoltas, que hoy le puede quitar efectivos a otras funciones. La regla tiene que ser clara: protección según riesgo evaluado, no según jerarquía o influencia.

Qué cambia para el ciudadano

Continuidad del gobierno constitucional frente a amenazas organizadas. Autoridades que no quedan expuestas por improvisación, y policías que se asignan a protección solo cuando el riesgo lo justifica.

Para el policía, una especialidad con carrera propia, entrenamiento permanente y permanencia real.

Hacia 2050

Las democracias estables protegen a sus instituciones con cuerpos profesionales, entrenados y sometidos a control. Así quiero ver al Perú: con una capacidad de protección que no dependa de rotaciones ni de improvisación, dentro de una Policía organizada por especialidades.

Conclusión

La protección profesional se construye con especialización, no con improvisación. En una función donde el error es definitivo, la permanencia y el entrenamiento no son un lujo. Son lo mínimo.

Fuentes

  1. Propuesta de Letras de Cambio sobre la arquitectura de agencias policiales especializadas.