En el Perú, cuando un problema es urgente y atraviesa varios sectores, la respuesta habitual es llevarlo a la PCM. Se crea una comisión, una oficina o un programa adscrito. Con el tiempo, la PCM acumula entidades, funciones y trámites propios.
La intención suele ser razonable: poner el tema cerca del poder de decisión. El resultado, sin embargo, puede ser el contrario. Una institución diseñada para conducir al Gobierno termina administrando programas, y su agenda estratégica compite con urgencias operativas.
Lo que dice la ley
La Ley Orgánica del Poder Ejecutivo (Ley 29158) configura a la PCM como el ministerio responsable de la coordinación de las políticas nacionales y sectoriales del Poder Ejecutivo. Al Presidente del Consejo de Ministros le corresponde, entre otras funciones, coordinar las políticas nacionales de carácter multisectorial y proponer los objetivos del Gobierno en el marco de la Política General de Gobierno.
La discusión, por tanto, no es si la PCM debe coordinar. La ley ya lo establece. La discusión es cuál debe ser su foco institucional.
El problema no es cuánto hace la PCM, sino la naturaleza de lo que hace
Coordinar al gabinete, ejercer rectorías transversales, hacer seguimiento de resultados y ejecutar programas directamente son tareas con lógicas, tiempos y capacidades diferentes. Cuando un centro de gobierno las acumula todas al mismo tiempo, aumenta el riesgo de que la gestión operativa desplace a la función de conducción.
Una reforma debe distinguir cuatro planos:
- Coordinación política.
- Rectoría transversal.
- Seguimiento de resultados.
- Ejecución directa de programas y funciones.
Los tres primeros son funciones típicas de un centro de gobierno. El cuarto debe justificarse caso por caso y, cuando la materia es sectorial, recaer preferentemente en la entidad responsable de esa política.
Dos modelos de PCM
| PCM como ejecutor | PCM como centro de gobierno |
|---|---|
| Administra programas y trámites propios | Define prioridades y las ordena en el tiempo |
| Puede superponer responsabilidades con los sectores | Articula a los ministerios alrededor de esas prioridades |
| Puede dificultar identificar quién responde por el resultado | Mide, destraba y exige resultados con nombre propio |
| Su agenda estratégica puede competir con urgencias operativas | Su agenda la fija la prioridad nacional |
El primer modelo parece más poderoso porque hace más cosas. El segundo es más efectivo porque hace que otros hagan mejor las suyas.
Lo que un centro de gobierno debe poder hacer
Mi posición es que la PCM debe concentrarse en ser un centro de gobierno fuerte. Eso exige ocho capacidades mínimas: definir prioridades, coordinar ministerios, hacer seguimiento, destrabar, medir, identificar responsables, elevar problemas críticos y sostener continuidad.
Ninguna de estas capacidades requiere, por sí misma, que la PCM asuma la ejecución operativa de cada política o servicio. Requieren información, autoridad y método.
Qué haría diferente: tres decisiones, en este orden
- Separar de forma explícita la coordinación, la rectoría y el seguimiento de la ejecución directa. Cada función que hoy está en la PCM debería clasificarse en uno de los cuatro planos.
- Definir con claridad la entidad y el responsable institucional de cada resultado sectorial. Si la PCM ejecuta algo que corresponde a un sector, debe explicarse por qué y hasta cuándo.
- Fortalecer la capacidad de seguimiento del centro antes de moverle funciones. Trasladar programas a los sectores sin que la PCM pueda verificar su avance solo cambiaría el problema de lugar.
Esto no es centralizar. Un centro de gobierno fuerte no sustituye al ministro: coordina, monitorea y exige resultados.
La objeción obvia: algunos temas solo avanzan si los toma la PCM
Es cierto que hay asuntos multisectoriales que, sin un impulso desde el centro, no avanzan, porque ningún ministerio los siente como propios. Esa es la razón por la que muchos terminan en la PCM.
Pero la respuesta a ese problema no es que la PCM ejecute, sino que la PCM asigne un responsable, le dé seguimiento y lo destrabe cuando se atasca. Si un tema multisectorial requiere de verdad una ejecución central permanente, eso debe justificarse expresamente, no ocurrir por acumulación. La excepción es válida; lo que no funciona es convertirla en regla.
Qué cambia para el ciudadano
Cuando cada resultado tiene un responsable claro y un centro que lo vigila, el ciudadano sabe a quién exigir. Y el Gobierno puede corregir antes de que un programa falle, porque alguien lo está mirando desde arriba en lugar de administrarlo desde adentro.
Hacia 2050
Los Estados que sostienen políticas de largo plazo suelen tener centros de gobierno con capacidad técnica estable y un foco claro en la conducción. Una PCM que coordina, mide y exige, en lugar de ejecutar de todo un poco, es una condición para que las prioridades del país sobrevivan a los cambios de gabinete.
Conclusión
La PCM no debería reemplazar a los ministerios. Debería hacer que los ministerios rindan cuentas y ejecuten mejor.
Fuentes
- Ley 29158, Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, artículos 17 y 19.
- Reglamento de Organización y Funciones de la PCM, aprobado por Resolución Ministerial 224-2023-PCM.