INFRAESTRUCTURA / PERú 2050·PROPUESTA

Transparencia no es publicar PDFs. Es publicar datos que se puedan auditar

Un documento publicado permite leer un contrato. Un dato estructurado permite comparar miles. La transparencia documental y la transparencia operativa no son lo mismo, y un Estado que quiere ser auditable necesita las dos.

Primero, lo que no estoy diciendo: el PDF no es el problema. Un documento publicado tiene valor. Da fe del texto, conserva las firmas y permite leer el acto tal como se emitió. Tiene que seguir existiendo.

El problema es depender solo de él cuando lo que se necesita es analizar miles de contratos a la vez. Un contrato escaneado es transparente para quien quiere leer ese contrato. Es opaco para quien quiere saber cuánto pagó el Estado por el mismo producto en distintas regiones, o qué proveedores se llevan la mayoría de adjudicaciones de un sector.

Dos formas de publicar lo mismo

PDFDatos estructurados
Lo lee una personaLo leen personas y máquinas
Difícil de compararSe puede buscar y filtrar
Difícil de sumarSe puede comparar entre entidades
Difícil de buscar en masaPermite series históricas
Difícil de analizarPermite auditar a escala
Difícil de cruzar con otras fuentesPermite visualizaciones y APIs

Qué significa «legible por máquina», sin tecnicismos

Que el monto esté en un campo de monto, la fecha en un campo de fecha y el proveedor en un campo de proveedor. No escondidos dentro de un párrafo escaneado.

La diferencia práctica es enorme. Preguntas como «¿qué entidades pagaron más por este bien?» o «¿qué contratos tuvieron más adendas?» dejan de ser investigaciones de meses y se convierten en consultas.

Dos condiciones que no pueden faltar

Un código único. Una misma contratación debería tener un solo código que la acompañe en todos los sistemas: convocatoria, contrato, pagos y ejecución. Sin ese código, conectar la información es trabajo manual y lleno de errores.

Histórico conservado. Cuando un dato cambia, la versión anterior no puede desaparecer. Tiene que quedar registrada con fecha y responsable. Un dato que se sobrescribe borra la evidencia de lo que pasó.

Mi propuesta: publicar las tres capas, no elegir una

Propongo que la información de las contrataciones públicas se publique en tres capas:

  1. Datos: campos estructurados y descargables de cada etapa.
  2. Documentos: el acto original, con su firma y su texto completo.
  3. Metadatos: qué significa cada campo, cuándo se actualizó y de dónde viene.

Sin metadatos, un conjunto de datos abiertos es un archivo que nadie sabe leer. Un campo llamado «monto» puede ser el valor estimado, el adjudicado o el pagado. Y la diferencia importa mucho.

El límite: datos abiertos no es datos sin control

La apertura convive con las excepciones que reconoce la ley: datos personales, información clasificada como secreta, reservada o confidencial conforme a ley, e información comercial protegida cuando corresponde.

La discusión no es si se abre todo. Es qué campos se abren por defecto y cuáles requieren una reserva justificada. Mi regla: apertura por defecto, excepciones fundamentadas.

Quién usa el mismo dato

UsuarioPara qué
CiudadanosSaber qué compra su municipio y a quién
PeriodistasComparar patrones entre entidades y periodos
ContraloríaDecidir dónde concentrar el control
InvestigadoresMedir el efecto de las políticas de compra
ProveedoresDecidir dónde y cómo competir
El propio EstadoComprar mejor la próxima vez

El último se olvida siempre. Una entidad que puede ver cuánto pagaron otras por lo mismo negocia y planifica mejor.

Cómo lo implementaría

  1. Un modelo de datos común para las contrataciones públicas, con código único y campos obligatorios por etapa.
  2. Publicación en formatos abiertos y descargables, con acceso por APIs.
  3. Metadatos documentados para cada conjunto: definición de campos, fuente y frecuencia de actualización.
  4. Histórico de cambios de cada registro.
  5. Criterios públicos sobre qué se abre por defecto y qué se reserva, con fundamento legal.
  6. Medir el uso: descargas, consultas y reutilización por ciudadanos, periodistas, investigadores y órganos de control.

Esto se complementa con el expediente digital único por contrato que planteo bajo el nombre COMPRAS PERÚ, que es una propuesta mía y no debe confundirse con la entidad vigente PERÚ COMPRAS.

La objeción obvia: los datos abiertos se pueden usar mal

Alguien podría usarlos para acosar a funcionarios o a proveedores. Para eso existen las excepciones legales y la protección de datos personales. La salida no es volver a la opacidad.

La otra objeción es el costo de estructurar la información. Es un costo real, pero mucho menor cuando la información se captura estructurada desde el origen, en vez de digitalizar documentos después.

Qué cambia para el ciudadano

Poder saber qué compra el Estado, a quién y a qué precio, sin pedir acceso a la información ni leer cientos de documentos. Y un control más eficaz, porque quien fiscaliza puede ver patrones que hoy están enterrados en archivos escaneados.

Hacia 2050

La transparencia de este siglo no es publicar más documentos. Es publicar información que se pueda analizar. Quiero ver un Perú con datos de contratación pública abiertos, estructurados, históricos y documentados, que le permitan a cualquiera auditar el uso de la plata pública a escala.

Conclusión

Un documento visible puede informar. Un dato estructurado, además, se puede auditar a escala. El Estado debería publicar los dos.

Fuentes

  1. Propuesta de Letras de Cambio sobre datos abiertos en la contratación pública.