CENIT·ANáLISIS

CENIT no sería otro ministerio ni otro organismo político

Las políticas públicas pueden y deben cambiar con cada gobierno. La infraestructura digital del Estado, no. Por eso CENIT se propone como una institución técnica permanente y no como un ministerio: no por desconfianza hacia la política, sino por adecuación de la forma institucional a la función.

Cuando se habla de darle prioridad a un tema en el Estado peruano, la propuesta más frecuente es crear un ministerio. Un ministerio tiene rango, presupuesto propio y un asiento en el Consejo de Ministros. Parece la forma natural de señalar que algo importa.

Para la transformación digital, sin embargo, esa fórmula tiene un problema de diseño.

Un ministerio es, por diseño, una pieza política

Los ministerios forman parte del Poder Ejecutivo y su organización y funciones se rigen por la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo. Sus titulares integran el Consejo de Ministros, conducen la política de su sector y responden políticamente por ella.

Eso no es un defecto. Es exactamente lo que una democracia necesita para dirigir políticas públicas: que quien gana una elección pueda cambiar prioridades y que alguien responda políticamente por ellas.

Lo adecuado para la política no siempre es adecuado para la arquitectura

Una política pública puede cambiar con cada gobierno, y eso es legítimo. Una arquitectura técnica nacional, en cambio, se construye en plazos más largos que un periodo de gobierno. Migrar una plataforma de identidad, ordenar los datos del Estado o estandarizar la interoperabilidad no son tareas de un ciclo presidencial.

Si la institución responsable de esa arquitectura cambia de rumbo con cada gabinete, el Estado reinicia su infraestructura una y otra vez. Cada nuevo equipo revisa lo hecho, cambia de prioridades y, en el peor de los casos, abandona proyectos a medio construir.

Dos funciones distintas

MinisterioCENIT (propuesto)
Dirección políticaArquitectura
Prioridades de gobiernoEjecución técnica
Responsabilidad políticaContinuidad y conocimiento especializado
Ciclo presidencialMandato de largo plazo

Independencia técnica no es independencia del Estado

Conviene evitar un malentendido. Proponer que CENIT no sea un organismo político no significa proponer que quede fuera del control público. CENIT seguiría siendo una institución pública, sometida a las mismas reglas que cualquier otra: la ley, el presupuesto público, el control gubernamental, la auditoría, la transparencia y la rendición de cuentas.

Proteger la continuidad técnica no significa quedar fuera del control público. Significa no reiniciar la arquitectura cada vez que cambia una autoridad.

Una corrección explícita

En propuestas anteriores planteé crear un Ministerio de Transformación Digital y Gobierno Abierto. Dentro de la arquitectura que desarrolla esta serie, esa propuesta queda descartada.

La conducción política permanece en la PCM y en los ministerios. La capacidad técnica transversal se concentraría en CENIT. Corregir una posición cuando el análisis cambia es parte de los principios de Letras de Cambio, y conviene hacerlo de forma visible.

La pregunta no es si un ministerio es bueno o malo

La pregunta es de adecuación institucional a la función. Para dirigir políticas públicas, la forma adecuada es la ministerial. Para sostener infraestructura y estándares durante décadas, lo adecuado es una institución técnica permanente.

La objeción obvia: sin rango ministerial, CENIT no tendría peso

Es un argumento real. En la práctica política peruana, una entidad sin ministro puede ser ignorada por los ministerios que deberían seguir sus estándares.

La respuesta está en otro lugar: el peso de CENIT no vendría del rango, sino del mandato legal y de la capacidad técnica. Estándares exigibles dentro del ámbito que la ley le otorgue, componentes comunes que los sectores necesitan usar y un respaldo político que sigue viniendo de la PCM como centro de gobierno. Los próximos artículos de esta serie desarrollan ese mandato: su ley propia, su gobernanza y sus controles.

Qué cambia para el ciudadano

Para el ciudadano, significa que los servicios digitales que usa no se reinician cada vez que cambia el Gobierno. La identidad digital, la interoperabilidad y la protección de sus datos siguen funcionando y mejorando, gane quien gane la siguiente elección.

Hacia 2050

La infraestructura física del país, sus carreteras, puertos y redes eléctricas, se planifica con horizontes de décadas. La infraestructura digital del Estado merece el mismo tratamiento. Una institución técnica permanente es la forma de que el Perú acumule capacidad digital en lugar de reconstruirla con cada cambio de gabinete.

Conclusión

La política digital puede cambiar. La infraestructura digital del Estado no debería reiniciarse con cada gabinete.

Fuentes

  1. Ley 29158, Ley Orgánica del Poder Ejecutivo.