CENIT·PROPUESTA

CENIT no empieza de cero: el Estado ya tiene piezas que hoy están separadas

Reformar no es empezar de nuevo. Es ordenar lo que ya existe. El primer entregable de una reforma digital seria no es una plataforma nueva, sino un inventario de lo que el Estado ya tiene.

Cuando se habla de transformación digital del Estado, se instala la idea de que todo está por hacer. No es así. El Perú ya tiene instituciones, normas, plataformas, talento, proyectos, infraestructura, contratos y servicios digitales.

El problema no es que falten piezas. Es que esas capacidades se crearon en distintas entidades y en distintos momentos, y todavía están desigualmente integradas, poco reutilizadas y sin una arquitectura común.

Las capacidades ya están repartidas

A septiembre de 2026, el mapa es este:

  • La Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la PCM es el ente rector del Sistema Nacional de Transformación Digital y lidera la Política Nacional de Transformación Digital.
  • PRONATEL, adscrito al MTC, ejecuta proyectos de telecomunicaciones y conectividad.
  • Y a eso se suman las áreas de tecnología de cada ministerio, gobierno regional y municipalidad.

Todas pueden formar parte del análisis de consolidación que requeriría crear CENIT. Pero no digo que CENIT deba absorber a ninguna. Qué se consolida y con qué figura jurídica le corresponde al diseño de la ley.

Mi primer principio: reutilizar antes de reemplazar

Una entidad nueva que empieza comprando todo de nuevo corre el riesgo de sumar más sistemas, más contratos y más deuda técnica a un Estado que ya tiene demasiados. La tentación se entiende: una institución nueva quiere mostrar resultados, y una plataforma nueva se ve más que una integración bien hecha.

Mi principio es el contrario: reutilizar antes de reemplazar.

Primer entregable: un inventario

Antes de comprar, migrar o apagar cualquier cosa, hace falta un mapa. El inventario inicial debería cubrir diez cosas:

QuéQué se levanta
SistemasQué aplicaciones hay y qué hacen
ContratosQué se contrató, con quién y hasta cuándo
ProveedoresDe quién depende el Estado
DatosQué información se maneja y dónde está
InfraestructuraCentros de datos, redes y equipos
LicenciasQué software se paga y cuánto se usa
TalentoQué equipos hay y qué saben
ProyectosQué está en marcha
RiesgosQué vulnerabilidades y puntos de falla existen
DependenciasQué depende de qué

Sin ese mapa, se compra, se migra o se apaga sin entender dependencias críticas. Y apagar un sistema que parecía viejo puede tumbar un servicio que dependía de él sin que nadie lo supiera.

Cinco destinos posibles

Con el inventario, cada pieza va a uno de cinco destinos:

  1. Mantener: funciona, cumple estándares y no conviene tocarlo.
  2. Mejorar: sirve, pero le falta seguridad, datos o soporte.
  3. Integrar: está aislado y tiene que conectarse a la arquitectura común.
  4. Migrar: cumple una función necesaria, pero sobre una base que no se sostiene.
  5. Retirar: duplica, ya no se usa o su proceso dejó de tener sentido.

Esta clasificación evita dos errores opuestos: conservar todo por inercia y reemplazar todo por entusiasmo.

Hay gente que ya sostiene esto

Las oficinas de tecnología del Estado tienen equipos que conocen los sistemas, los contratos y las dependencias críticas. Muchas veces son los que mantienen funcionando servicios con muy pocos recursos.

Una reforma seria tiene que identificar y aprovechar ese conocimiento antes de reorganizar nada. Perder a la gente que sabe cómo funcionan los sistemas es de los riesgos más altos de cualquier reestructuración.

Cómo lo implementaría

  1. Hacer el inventario como primera tarea, con una metodología común para todas las entidades.
  2. Clasificar cada pieza en uno de los cinco destinos, con criterios técnicos publicados.
  3. Priorizar integrar antes que reemplazar.
  4. Cuidar el conocimiento: documentar sistemas y retener a los equipos que los sostienen.
  5. Definir en la ley qué capacidades se consolidan, cuáles se coordinan y con qué figura jurídica.

CENIT es mi propuesta; hoy no existe.

La objeción obvia: un inventario completo del Estado tomaría años

Un inventario exhaustivo de todo el Estado es muy difícil, sí. Por eso empezaría por los sistemas críticos y los de mayor gasto, y completaría el resto poco a poco.

La otra objeción es que las entidades no van a querer mostrar lo que tienen, sobre todo contratos y sistemas en mal estado. El inventario es un diagnóstico, no una auditoría para sancionar. Su objetivo es mejorar, no buscar culpables.

Qué cambia para el ciudadano

Una reforma digital que no bota lo que ya se pagó, que no corta servicios por no conocer las dependencias y que aprovecha a la gente que ya sabe hacer el trabajo.

Hacia 2050

Las reformas que duran no son las que empiezan de cero, sino las que saben construir sobre lo que existe. Quiero un Perú con un Estado digital integrado construido con método: inventario, clasificación, integración y retiro ordenado de lo que ya no sirve.

Conclusión

Transformar no es destruir lo que existe. Es saber qué conservar, qué integrar y qué retirar.

Fuentes

  1. PCM, Secretaría de Gobierno y Transformación Digital, ente rector del Sistema Nacional de Transformación Digital.
  2. MTC, Programa Nacional de Telecomunicaciones (PRONATEL).