SEGURIDAD·PROPUESTA

El mejor investigador no debería dejar de investigar para poder ascender

Cuando la única forma de progresar es asumir un cargo de jefatura, la institución premia a quien abandona la función que mejor domina. Propongo dos vías de progresión con el mismo prestigio: una para dirigir y otra para dominar.

Toda institución tiene personas cuya capacidad técnica es difícil de reemplazar: el investigador que arma casos que resisten en juicio, el perito que sostiene una prueba, el analista que conoce a una organización criminal mejor que nadie. En la Policía, esas personas enfrentan un dilema: para ascender, muchas veces tienen que dejar de hacer lo que mejor hacen.

El problema: se premia la gestión, no el dominio técnico

Cuando el ascenso está atado a puestos de dirección, el prestigio, el grado y el sueldo se alejan del trabajo técnico que resuelve casos. La institución dice que valora la especialidad, pero paga la jefatura.

Un incentivo que trabaja contra el propio Estado

La secuencia es previsible. Un especialista alcanza el dominio de su función tras años de casos, formación y experiencia. Para ascender, debe asumir un cargo administrativo, porque es la única vía de progresión disponible. La institución pierde la capacidad que tardó años en formar y gana un jefe que no eligió ser jefe.

Cada ascenso mal diseñado le cuesta al Estado un especialista.

Tres perfiles que el Estado no puede darse el lujo de perder

El investigador de homicidios de élite. Domina la escena del crimen, la entrevista, la formulación de hipótesis y la construcción del caso que sostiene una condena. Es una capacidad escasa y difícil de reemplazar. En el modelo actual, su progresión pasa por dejar de investigar.

El especialista en ciberdelito. Compite con el mercado privado por el mismo talento. Cada año de experiencia lo hace más valioso fuera del Estado que dentro. Sin carrera técnica y sin una compensación acorde, su salida es cuestión de tiempo.

El perito forense y el analista de inteligencia. Sostienen la prueba técnica y el conocimiento de las organizaciones criminales. Su valor está en la continuidad: lo que saben no se transfiere en un manual. Rotarlos a funciones no relacionadas destruye años de capacidad institucional.

Mi propuesta: progresión técnica dentro de cada especialidad

Propongo que un especialista pueda avanzar en grado, reconocimiento y remuneración sin abandonar la función que domina.

El Estado compra capacidad, no organigrama. Donde la capacidad es escasa, debe pagarla y retenerla.

Dos vías de progresión, un mismo prestigio

Vía de liderazgo: dirigirVía de especialista: dominar
Conducción de unidades, agencias y operacionesProgresión técnica dentro de la función
Se concursa por mérito, especialidad, liderazgo e integridadCon grados, certificación y compensación propias

Ambas vías coexisten dentro de la misma carrera. Nadie tiene que abandonar la suya para que le reconozcan el trabajo. Y quien quiera pasar de una a otra puede hacerlo, siempre que cumpla los requisitos de la vía a la que se mueve.

Cada misión se mide con su propia regla

Una carrera técnica requiere medir el desempeño de forma adecuada a cada función. Un investigador debe evaluarse por casos sólidos y sostenidos en juicio. Un policía de patrullaje, por presencia, tiempo de respuesta y trato al ciudadano.

Medir a todos con la misma métrica premia la actividad visible y castiga el trabajo técnico que tarda meses en dar resultado. Un investigador que dedica medio año a desarticular una red puede parecer improductivo frente a quien suma intervenciones menores cada semana.

La objeción obvia: pagar más a especialistas genera desigualdades internas

Es posible que dos policías del mismo grado terminen con remuneraciones distintas, y eso puede generar tensiones.

Pero esa diferencia ya existe en el mercado. La pregunta no es si el especialista en ciberdelito vale más fuera del Estado, sino si el Estado está dispuesto a retenerlo. Una compensación basada en certificaciones públicas y requisitos objetivos, abierta a cualquiera que los cumpla, no es un privilegio: es una regla transparente para retener capacidades escasas.

Qué cambia para el ciudadano

Para el ciudadano, significa que los casos difíciles los trabaja quien más sabe de ellos, durante el tiempo que hace falta. Para el policía, significa una carrera que reconoce el dominio técnico y no solo el cargo.

Hacia 2050

La investigación criminal será cada vez más técnica: evidencia digital, análisis financiero, peritajes científicos. Una policía que no puede retener a sus especialistas dependerá cada vez más de capacidades externas o, peor, dejará de resolver los casos que más importan.

Conclusión

El Estado no debería ascender a su mejor especialista obligándolo a dejar de ser especialista.

Fuentes

  1. Este artículo desarrolla una propuesta de diseño de carrera policial. No cita cifras ni normas específicas.