Un policía que se compra su propio uniforme, su linterna o su radio no está haciendo un gesto de vocación. Está cubriendo con su sueldo un costo que corresponde al Estado. Y cuando eso ocurre, el problema no es solo económico: la institución pierde control sobre el estándar con el que trabaja su propia gente.
El Estado no puede trasladar su equipamiento al bolsillo del policía
Cuando la institución exige un estándar de uniforme, protección o comunicación y no lo entrega, traslada un costo obligatorio a quien menos puede negociarlo. Eso produce tres efectos:
- El equipo deja de responder a un estándar único. Cada uno compra lo que puede, no lo que la función exige.
- La protección depende del ingreso personal. El nivel de seguridad del policía queda ligado a su sueldo.
- La institución pierde control sobre su doctrina. No se puede exigir un procedimiento con un equipo que no se entregó.
El operativo de la Contraloría sobre 485 comisarías, citado en artículos anteriores de esta serie, también reportó problemas en la cantidad y el estado de los chalecos antibalas. No es un tema menor ni aislado.
Mi propuesta: cuatro dotaciones a cargo de la institución
Uniforme provisto por la institución. Dotación completa al ingresar al servicio, estándar único por función y por territorio, reposición periódica programada y calidad verificada antes de la entrega, no después del reclamo. El uniforme es la identificación visible del Estado; no puede quedar al criterio de cada compra individual.
Protección según el riesgo real de la función. La protección balística se asigna según la amenaza que enfrenta cada función, no según la disponibilidad. Todo chaleco tiene vida útil: usar uno vencido es exponer al policía con los papeles en orden. La talla forma parte del estándar, porque un chaleco que no calza no protege. Y al vencer o dañarse, se repone antes de volver al servicio.
Comunicaciones según la misión. Radio operativa e integrada al despacho, cobertura verificada en la zona donde trabaja la unidad, redundancia para operaciones en territorio sin señal y mantenimiento a cargo de la institución. Un policía sin comunicación no puede pedir apoyo. Ese es el costo real de no equiparlo.
Equipo según clima y territorio. El Perú no tiene un solo clima ni un solo terreno:
| Territorio | Qué exige |
|---|---|
| Sierra y altura | Abrigo técnico, protección contra frío extremo y equipo apto para operar en altitud |
| Selva y lluvia | Impermeabilidad real, calzado de campo y protección contra vectores de enfermedad |
| Costa y ciudad | Equipo liviano de patrullaje urbano y protección para intervención en vía pública |
| Frontera y zonas rurales | Autonomía logística, comunicación satelital y transporte apto para terreno sin vía |
Un mismo uniforme genérico para todo el territorio es una decisión administrativa, no operativa.
Misiones distintas, dotaciones distintas
Además del territorio, cambia la función. El patrullaje urbano necesita movilidad, protección, comunicación y registro audiovisual. La investigación criminal necesita equipo de escena y de preservación de evidencia. Las funciones ambientales y de frontera requieren autonomía en campo y protección reforzada. La protección de dignatarios necesita equipo de escolta y comunicación segura. Equipar por catálogo único es la forma más cara de no equipar bien a nadie.
Cada bien entregado queda registrado
Propongo un registro digital de cada bien: qué se entregó, a quién y en qué fecha; su estado al entregarse y al devolverse; su vida útil y la fecha de reposición programada, y el historial por policía y por unidad. El registro protege dos veces: acredita que el Estado cumplió y permite exigir el cuidado del bien público.
Reponer cuando vence, no cuando se reclama
Hoy el equipo suele cambiarse cuando el desgaste ya es visible o cuando alguien insiste lo suficiente. Propongo lo contrario: cada bien con un ciclo de vida declarado y un presupuesto plurianual asociado a su reposición.
La objeción obvia: el presupuesto no alcanza
Equipar bien cuesta, y el presupuesto es limitado. Pero la alternativa no es gratuita: el costo ya existe y lo paga el policía, con un estándar desigual y una protección que depende de su sueldo. Presupuestar la dotación por ciclo de vida permite además comprar en volumen, con estándares y con reposición planificada, que suele ser más barato que comprar de urgencia.
Qué cambia para el ciudadano
Para el ciudadano, significa un policía que puede actuar, comunicarse y protegerse cuando lo necesita. Para el policía, que el Estado asume el costo del equipo que su propia doctrina le exige usar.
Hacia 2050
La función policial será cada vez más técnica: registro audiovisual, comunicaciones digitales, equipos especializados por misión. Si el Estado no asume hoy la dotación básica, mucho menos podrá asumir la que viene. Un sistema de dotación con estándares y ciclo de vida es la base para incorporar ese equipamiento sin trasladarlo, otra vez, al bolsillo del servidor.
Conclusión
Equipar bien al policía no es consentirlo. Es permitirle cumplir su función.
Fuentes
- Contraloría General de la República, Operativo Nacional «Comisarías Básicas PNP 2025», resultados difundidos en enero de 2026.