CENIT·POSICIóN

Integrar el Estado no significa meter todos tus datos en una sola base

Un Estado integrado no necesita una mega-base con todo sobre todos. La integración se logra conectando fuentes distribuidas, cada una responsable de su dato. CENIT, como lo propongo, conecta; no acumula.

Cuando se habla de integrar el Estado, mucha gente se imagina una gran base de datos central con toda la información de todos los ciudadanos: identidad, impuestos, propiedades, salud, educación, antecedentes. Esa imagen da miedo, con razón. Y además describe un diseño que no es necesario ni recomendable.

La confusión tiene costo. Si integración se entiende como concentración total de datos, se vuelve políticamente difícil y técnicamente riesgosa. Si se entiende como conexión ordenada entre fuentes que ya existen, se vuelve más segura, más viable y más fácil de controlar.

Mi tesis

Un Estado integrado no necesita una mega-base con todo sobre todos. La integración se logra conectando fuentes distribuidas.

Cada dominio conserva su fuente

En un modelo federado, cada entidad mantiene la responsabilidad sobre el dato que la ley le asigna. Un esquema simple:

FuenteDominio
RENIECIdentidad
SUNATInformación tributaria
SUNARP y registros públicosInformación registral
Entidades del sector saludInformación clínica, dentro de su competencia
Otros sectoresSus propios dominios

Ninguna entidad concentra la información de las demás. Y un sector puede tener varias entidades responsables: en salud, por ejemplo, la información clínica está repartida entre prestadores e instituciones distintas.

La idea clave: fuente autoritativa

La fuente autoritativa es la entidad responsable de mantener un dato dentro de su competencia. Si alguien necesita ese dato, va ahí. Eso tiene tres consecuencias prácticas:

  1. Hay una entidad responsable y una versión de referencia del dato.
  2. Si el dato cambia, se corrige en el origen, y quienes están autorizados obtienen la versión actualizada.
  3. El ciudadano sabe a quién reclamar cuando algo está mal.

La tercera es la que más se siente en el día a día. Hoy, cuando un dato está mal, muchas veces no sabes si el error está en la entidad que te atiende, en la que emitió el documento o en alguna copia intermedia. Con fuentes autoritativas, la respuesta es clara.

Mi propuesta: CENIT conecta, no acumula

En lo que propongo, CENIT tendría una función de conexión y gobierno técnico, no de almacenamiento central. Cuatro funciones:

  • Define los estándares de intercambio.
  • Gobierna las reglas de interoperabilidad, dentro de su competencia legal.
  • Permite la conexión segura entre sistemas.
  • Estandariza cómo se registran y auditan los accesos.

Coordinar el intercambio no es ser dueño de los datos públicos. La auditoría de fondo de cómo se usan los datos le corresponde a cada entidad, a los órganos de control y a la autoridad de protección de datos personales. CENIT es mi propuesta; hoy no existe, y no reemplaza a ninguna de ellas.

Lo que gana el Estado con un modelo federado

  • Menos registros duplicados entre entidades.
  • Menos inconsistencias: un dato de referencia en lugar de varias copias que se contradicen.
  • Mejor trazabilidad de cada acceso.
  • Menos concentración innecesaria de información sensible.
  • Actualización en el origen, no en copias que envejecen cada una por su lado.

Hoy muchas entidades guardan copias de datos que administra otra institución. Esas copias se desactualizan, se contradicen y multiplican los puntos por donde se puede filtrar información.

El matiz: «nunca centralizar» tampoco es regla

No quiero convertir el modelo federado en dogma. Puede haber réplicas o almacenamiento técnico cuando exista una razón funcional clara: rendimiento, continuidad del servicio o respaldo ante fallas.

Pero concentrar demasiado aumenta el impacto de una falla o de un ataque. La decisión tiene que justificarse caso por caso, con base legal y técnica, no por preferencia ideológica.

Mi regla práctica: federar cuando sea posible; centralizar solo cuando haya una razón funcional y legal clara.

Cómo lo implementaría

  1. Identificar las fuentes autoritativas de los datos que más usa el Estado y formalizar su responsabilidad.
  2. Reducir copias innecesarias: si una entidad guarda una réplica de un dato que puede consultar en la fuente, revisar si debe seguir haciéndolo.
  3. Corrección en el origen: que el ciudadano corrija un dato una sola vez.
  4. Documentar las excepciones: cada réplica o almacenamiento central se justifica y queda registrado.
  5. Auditar los accesos con un mismo estándar en todas las fuentes.

La objeción obvia: si una fuente falla, falla todo

El modelo federado depende de que todas las fuentes estén disponibles y respondan bien. Si una entidad tiene sistemas débiles, todo el sistema lo siente. Es cierto, y por eso la interoperabilidad necesita acuerdos de servicio, estándares de disponibilidad y apoyo a las entidades con menos capacidad técnica.

Otra objeción: la calidad desigual de los datos. Un modelo de fuentes autoritativas no arregla solo los errores de origen, pero sí los hace visibles y atribuibles. Y lo que se ve y tiene responsable se puede corregir.

Qué cambia para el ciudadano

Tus datos no se juntan en un solo lugar; se quedan en la entidad responsable de cada uno. Cuando algo está mal, sabes a quién reclamar y lo corriges una vez. Y cada acceso a tu información queda registrado.

Hacia 2050

Los Estados digitales más avanzados no se construyen sobre una gran base central, sino sobre fuentes confiables bien conectadas. Ese es el Estado que quiero para el Perú: integrado en cómo funciona y distribuido en cómo custodia los datos, donde cada institución responde por lo suyo y todas se pueden consultar con seguridad.

Conclusión

Integrar no es acumular. Es conectar bien. Y esa diferencia no es solo técnica: define cuánto poder concentra el Estado sobre la información de sus ciudadanos.

Fuentes

  1. Propuesta de Letras de Cambio sobre interoperabilidad y arquitectura federada de datos públicos. CENIT es una propuesta editorial de Letras de Cambio; no es una entidad existente.