El Perú tiene una larga historia de decisiones tomadas en Lima para realidades que desde Lima no se conocen. Cuando propongo una arquitectura digital común para el Estado, es natural que aparezca el temor a un nuevo centralismo.
Y ese temor tiene razón de ser. Cuando una autoridad central define demasiado la operación de los sectores o de los territorios, aparecen soluciones que no encajan con el contexto y procesos paralelos: las entidades que no encuentran respuesta en lo central terminan construyendo por su cuenta, fuera del sistema.
Por eso no pregunto cuánto centralizar. Pregunto qué, exactamente.
Dónde trazo la línea
| Lo que centralizaría | Lo que dejaría descentralizado |
|---|---|
| Estándares | Operación |
| Identidad transversal para servicios digitales | Política sectorial |
| Seguridad | Ejecución |
| Interoperabilidad | Experiencia específica de cada servicio |
| Arquitectura | Adaptación al territorio |
| Componentes comunes | Innovación compatible |
Sobre la identidad, aclaro: lo que se centraliza es la autenticación para los servicios digitales. La identidad civil sigue en RENIEC.
Mi principio: rieles comunes, ejecución local y sectorial
La mejor imagen que tengo es la de los rieles. El Estado comparte los rieles: identidad, seguridad, intercambio de datos y registro de eventos. Y sobre esos rieles, cada entidad hace correr el servicio que le toca.
Los rieles comunes permiten que cada servicio se concentre en su misión sin rediseñar la infraestructura básica. Una municipalidad no debería gastar plata construyendo su propio sistema de autenticación. Debería usarla en mejorar sus servicios.
Un hospital y una municipalidad
No necesitan el mismo software. Sus flujos, sus tiempos y sus riesgos son distintos. Obligarlos a usar la misma aplicación para necesidades tan diferentes termina en poca adopción, excepciones y procesos paralelos.
Pero los dos pueden compartir identidad, autenticación, seguridad, registro de actividad, estándares e infraestructura. Esa es la diferencia entre centralizar estándares y centralizar decisiones: el hospital decide cómo atiende; la municipalidad decide cómo gestiona; los dos usan los mismos rieles.
Toda regla necesita una puerta de excepción
Habrá casos en que un sector necesite apartarse del estándar. Esa puerta tiene que existir, pero con reglas:
- Justificar: qué problema concreto impide cumplir el estándar.
- Documentar: la excepción queda escrita. No se ejerce de hecho.
- Revisar: con plazo y criterio técnico, no para siempre.
- Aprobar: con un responsable identificable.
- Mantener la interoperabilidad, cuando técnicamente se pueda.
Una excepción bien manejada fortalece el sistema, porque obliga a revisar si el estándar tiene que mejorar.
El estándar no puede ser una camisa de fuerza
Un estándar que bloquea toda iniciativa deja de proteger la arquitectura: la vuelve irrelevante, porque las entidades empiezan a construir por fuera.
Un buen estándar equilibra compatibilidad, seguridad e innovación. No es una prohibición general. Si una región o un sector encuentra una mejor forma de hacer algo, el sistema tiene que poder incorporarla, no impedirla.
Cómo lo implementaría
- Definir por ley qué se estandariza: una lista precisa de capacidades transversales.
- Construir los estándares con los sectores, los gobiernos regionales y las municipalidades.
- Ofrecer componentes comunes que las entidades puedan usar sin pagar desarrollos propios.
- Establecer el procedimiento de excepción, con plazos y responsables.
- Revisar los estándares periódicamente, sumando las mejoras que salgan de los sectores y los territorios.
En mi propuesta, CENIT sería la entidad responsable de estos estándares comunes. CENIT es mi propuesta; hoy no existe.
La objeción obvia: la línea no siempre es clara
¿Dónde termina un estándar técnico y dónde empieza una decisión operativa? Va a haber zonas grises, no lo niego. Por eso la gobernanza de los estándares tiene que ser compartida y el procedimiento de excepción tiene que estar disponible.
La objeción contraria también existe: si todo se puede exceptuar, el estándar pierde fuerza. La respuesta está en el procedimiento. Justificar, documentar, revisar y aprobar hace que pedir una excepción sin razón sea caro.
Qué cambia para el ciudadano
Servicios públicos adaptados a tu territorio y a tu sector, que además se conectan entre sí. La misma identidad digital en tu municipalidad y en tu hospital, sin que ninguno de los dos pierda la capacidad de responder a su realidad.
Hacia 2050
Descentralización e integración digital no son enemigas. Quiero un Perú con rieles comunes y ejecución cerca del ciudadano: estándares compartidos en lo transversal y autonomía real en lo sectorial y lo territorial.
Conclusión
Una arquitectura común tiene que reducir incompatibilidades, no impedir la innovación.
Fuentes
- Propuesta de Letras de Cambio sobre estándares comunes y ejecución descentralizada. CENIT es una propuesta editorial de Letras de Cambio; no es una entidad existente.