Cada vez que el sistema penitenciario vuelve a la agenda, la discusión se ordena por países. Unos dicen que hay que hacer lo que hizo El Salvador. Otros responden con Noruega. Algunos citan las prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos. Y el debate termina pareciendo una elección entre banderas, no entre soluciones.
Ese enfoque trata a los sistemas penitenciarios como paquetes ideológicos que se aceptan o se rechazan completos. Y así no funcionan.
Mi premisa: no hay un sistema que debamos copiar completo
Cada sistema penitenciario responde a su historia, su marco legal, su presupuesto y su tipo de criminalidad. Importar un modelo entero es importar también sus problemas, sus costos y condiciones de origen que el Perú no tiene.
Lo que sí se puede importar es una capacidad probada, evaluada en su propio contexto. Un método de clasificación, una tecnología de control, una práctica de gestión, un programa de reinserción. Piezas, no sistemas.
Lo que estudiaría de cada experiencia
Propongo estudiar cada experiencia internacional por lo que puede enseñar en un ámbito específico, sin presentarla como modelo universal:
| País | Capacidad a estudiar | Alcance |
|---|---|---|
| El Salvador | Contención de alta seguridad y control de estructuras pandilleras | Las lecciones concretas de contención y de cómo cortar el mando de las organizaciones. No presento el sistema completo como transferible |
| Estados Unidos | Supermax y alojamiento restrictivo, tecnología y clasificación | Experiencia en clasificación por riesgo, regímenes diferenciados y tecnología de control para población de riesgo extremo |
| Israel | Tecnologías de seguridad y capacidades de inteligencia | Capacidades técnicas concretas, solo donde la evidencia las respalde |
| Singapur | Disciplina de gestión y reinserción | Rigor administrativo, estándares operativos exigibles y programas estructurados de reinserción |
| Noruega | Rehabilitación para poblaciones aptas para reinsertarse | Aplicable a internos de bajo riesgo y primarios, donde la reinserción es un objetivo realista |
| España | Prácticas institucionales y correccionales | Marco jurídico continental, tradición administrativa y realidad social más cercanas a la peruana |
No es un ranking ni una recomendación de hacer lo que hace cada país. Es un mapa de dónde buscar. Cada capacidad tiene que evaluarse con evidencia antes de considerarse, y adaptarse al marco legal peruano antes de aplicarse.
España merece una mención aparte. Su derecho continental y su tradición administrativa se parecen más a los nuestros que los otros casos, así que algunas de sus prácticas institucionales se pueden trasladar con menos ajustes.
Mi doctrina: dos principios que conviven
Aprender capacidad por capacidad solo sirve si hay un criterio que ordene lo que se aprende. El mío tiene dos principios.
Máxima seguridad para la amenaza máxima. Incapacitación, separación y control para los internos clasificados individualmente como de riesgo extremo. Ahí son pertinentes las lecciones de contención, supermax, tecnología de control e inteligencia.
Rehabilitación donde hay potencial realista. Educación, trabajo, tratamiento y reinserción para la población donde ese objetivo es alcanzable y verificable. Ahí sirven las experiencias de gestión y reinserción.
Los dos dependen de algo previo: una clasificación penitenciaria individual y seria, que decida en qué régimen va cada interno. Sin clasificación, la máxima seguridad se le aplica a quien no la necesita y la rehabilitación se le ofrece a quien sigue dirigiendo una organización criminal.
Cómo lo aplicaría
Esto necesita método. Lo haría en cuatro pasos:
- Empezar por el problema peruano. Qué capacidad nos falta: cortar el mando criminal, clasificar, tecnología, gestión, reinserción. Primero el problema, después el país.
- Buscar quién lo resolvió. Experiencias documentadas, con resultados evaluados, no solo con reputación mediática.
- Evaluar si se puede trasladar. Qué condiciones legales, presupuestales e institucionales la hicieron funcionar y si existen o pueden crearse aquí. Eso incluye su compatibilidad con la Constitución y con nuestros compromisos de derechos humanos.
- Pilotear y medir. Aplicarla en un ámbito acotado, medir y escalar solo si funciona.
La objeción obvia: «¿no estamos escogiendo solo lo que nos conviene?»
Sí. Deliberadamente.
La política pública tiene que seleccionar capacidades probadas que resuelvan los problemas del Perú, no copiar modelos nacionales como si fueran ideologías. Elegir con criterio no es incoherencia; es diseño.
La objeción que sí vale es otra: que se elijan piezas que no encajan entre sí. Por eso la doctrina importa. Los dos principios ordenan las piezas dentro de un sistema coherente basado en la clasificación del riesgo.
Y también es legítimo recordar que algunas experiencias han sido cuestionadas por su impacto en derechos fundamentales. Estudiar una capacidad no significa aceptar todas las prácticas del país de origen. Precisamente por eso el enfoque es pieza por pieza, con evaluación legal y de evidencia antes de adoptar nada.
Qué cambia para el ciudadano
Un sistema penitenciario diseñado para la criminalidad peruana, no importado. Cárceles donde los internos más peligrosos pierden capacidad de mando, y donde quienes pueden reinsertarse tienen una oportunidad real de hacerlo.
Y para el Estado, un cambio de método: capacidades elegidas por evidencia, no por afinidad ideológica.
Hacia 2050
Un país con instituciones serias aprende del mundo de forma sistemática: estudia, evalúa, adapta y mide. No quiero un Perú que oscile entre modelos importados según el clima político. Quiero un sistema penitenciario propio, construido con las mejores piezas disponibles y ajustado a nuestra realidad.
Conclusión
Aprender del mundo no significa obedecer un modelo. Significa construir uno mejor para el Perú.
Fuentes
- Propuesta de Letras de Cambio sobre reforma penitenciaria y aprendizaje comparado por capacidades.