CENIT·PROPUESTA

La infraestructura digital estratégica no puede depender de nombramientos improvisados

Quien dirige la infraestructura digital pública responde por redes nacionales, contratos complejos, inversiones y operación continua. No discuto personas. Discuto qué debería exigir el cargo, cómo debería designarse a quien lo ocupe y cómo se le evalúa.

Quiero empezar por lo que este artículo no hace. No discute la capacidad personal de ningún funcionario. Discute algo más duradero: qué debería exigir el puesto que administra infraestructura digital crítica del Estado.

La diferencia importa. Un cargo mal diseñado produce resultados frágiles con cualquier persona adentro. Si el puesto no tiene un perfil exigente, un proceso de designación transparente y metas claras, el desempeño depende de la suerte. A veces llega la persona correcta y a veces no, y el sistema no tiene cómo distinguir hasta que aparecen los problemas.

Lo que abarca la responsabilidad

La dirección de la infraestructura digital pública, como la que hoy ejerce PRONATEL, responde por una cartera compleja:

  • Redes de transporte de alcance nacional y regional.
  • Operación y mantenimiento continuo de infraestructura en servicio.
  • Contratos técnicos de alta complejidad.
  • Proyectos de inversión pública con plazos y metas.
  • Relación con reguladores, operadores y gobiernos regionales.

No es un cargo administrativo más. Es conducir activos estratégicos del Estado, de los que dependen la conectividad de miles de instituciones públicas y buena parte de la agenda digital del país.

Mi posición

Una designación estratégica tiene que poder justificarse por perfil, experiencia relevante y resultados esperados. Eso exige definir el perfil antes de designar, que el proceso deje rastro y que el desempeño se evalúe después.

Nueve competencias que yo exigiría

Para una responsabilidad de este tamaño, propongo un perfil que combine nueve competencias:

TécnicasDe gestiónInstitucionales
TelecomunicacionesGestión de contratosRegulación
InfraestructuraInversión públicaGestión financiera
OperacionesProyectos complejosLiderazgo institucional

Nadie tiene las nueve al mismo nivel. Pero el perfil permite ver qué combinación trae cada candidato y qué tiene que completar el equipo.

Son criterios que propongo, no requisitos legales vigentes. El perfil exigible hoy está en el Manual de Operaciones de PRONATEL y en los documentos de gestión aplicables.

Siete reglas para designar y evaluar

Un buen perfil no sirve si el proceso no lo aplica. Propongo siete reglas:

  1. Perfil del cargo publicado antes de la convocatoria o la designación.
  2. Criterios de evaluación objetivos y ponderados.
  3. Trayectoria relevante verificable con información oficial.
  4. Proceso documentado y trazable.
  5. Metas explícitas al asumir el cargo.
  6. Evaluación periódica del desempeño.
  7. Continuidad institucional entre gestiones, para que cambiar de titular no reinicie los proyectos.

Nada de esto le quita a la autoridad política la facultad de designar. La vuelve justificable y evaluable.

Mi método: si analizo un nombramiento, solo con documentos

Cuando en Letras de Cambio analice una designación concreta, lo haré así:

Lo que publicoLo que no publico
La resolución de designaciónJuicios sobre la persona
La hoja de vida oficialAdjetivos sobre su capacidad
Los requisitos formales del cargoSuposiciones sobre sus motivos
La comparación factual entre ambosConclusiones sin documento

Evalúo instituciones y decisiones antes que personas, y con evidencia que cualquiera pueda verificar.

Cómo lo implementaría

Estas reglas no necesitan una reforma legal grande:

  1. Publicar el perfil de los cargos directivos de la infraestructura digital pública.
  2. Documentar cada designación comparando el perfil con la trayectoria de la persona designada.
  3. Firmar metas de gestión al asumir: avance de proyectos, disponibilidad de la red, ejecución de inversiones, cumplimiento de contratos.
  4. Evaluar y publicar el cumplimiento de esas metas cada cierto tiempo.
  5. Proteger la continuidad: planes de transición y documentación para que un cambio de dirección no paralice la cartera.

Y estos principios deberían aplicarse a todos los cargos que conducen infraestructura crítica del Estado, como parte de una política de meritocracia en la alta dirección pública.

La objeción obvia: los cargos de confianza son de libre designación

La autoridad política necesita equipos alineados con su gestión. Es un argumento legítimo. No propongo eliminar la confianza. Propongo que la confianza se ejerza dentro de un perfil mínimo y con metas que se puedan evaluar.

Otra objeción: un perfil muy exigente achica el universo de candidatos, sobre todo con sueldos públicos poco competitivos. Es verdad, y por eso la discusión sobre el perfil tiene que ir junto con la discusión sobre las condiciones del cargo.

Qué cambia para el ciudadano

Infraestructura pública conducida por gente con el perfil adecuado, con metas conocidas y evaluadas. Menos proyectos parados porque cambió el jefe. Y la posibilidad de saber, con documentos, por qué se eligió a quien se eligió.

Hacia 2050

Los activos estratégicos del Estado tienen que estar protegidos de la improvisación. Quiero ver un Perú con una alta dirección pública elegida por perfil, evaluada por resultados y capaz de sostener proyectos que duran más que un gobierno.

Conclusión

Una designación estratégica debería poder justificarse por perfil, experiencia y resultados esperados. No se trata de desconfiar de las personas. Se trata de diseñar cargos que no dependan de la suerte.

Fuentes

  1. Resolución Ministerial 525-2025-MTC/01.03, que aprueba el Manual de Operaciones de PRONATEL.
  2. Propuesta de Letras de Cambio sobre perfil y designación de cargos directivos en infraestructura crítica.