CENIT·POSICIóN

CENIT construye la arquitectura; no gobierna Salud, Educación, Justicia ni Identidad

La discusión sobre CENIT tiene que empezar por lo que no hace. Una autoridad de arquitectura digital decide sobre estándares, plataformas comunes y seguridad. No decide política sectorial. Y esa diferencia no se garantiza con discursos, sino con el texto de la ley que la cree.

Cada vez que propongo una entidad transversal para la transformación digital del Estado, aparece la misma objeción: eso es crear un superministerio que va a terminar decidiendo sobre todo.

Es una objeción legítima. Y también es de las más fáciles de responder, siempre que las competencias estén escritas con precisión. Una autoridad de arquitectura digital decide sobre estándares, plataformas comunes y seguridad. No decide sobre política sectorial.

CENIT es mi propuesta; hoy no existe. Justamente por eso quiero definir su perímetro antes de discutir su tamaño.

Quién decide la política hoy

Las competencias sectoriales ya están asignadas, y no deberían cambiar porque se cree una capa de arquitectura digital:

ÁmbitoQuién decide
SaludMINSA
EducaciónMINEDU
Identidad civilRENIEC
Servicio civilSERVIR
Finanzas públicasMEF
Política de justiciaMINJUSDH, dentro de sus competencias
Función jurisdiccionalPoder Judicial
Persecución penalMinisterio Público

Lo que CENIT construye

CENIT se ocuparía de capacidades que conviene diseñar de forma común o reutilizable, para que cada sector no tenga que reinventarlas: arquitectura digital, interoperabilidad, ciberseguridad, gobernanza técnica de datos, infraestructura común, estándares y plataformas compartidas.

Lo que CENIT no decide

  1. Política sanitaria.
  2. Currículo escolar.
  3. Identidad civil.
  4. Política fiscal.
  5. Mérito sustantivo en el servicio civil.

Esa lista no es una concesión política. Es la condición para que la arquitectura común sea aceptada y usada. Si los sectores sienten que una entidad transversal puede meterse en sus decisiones, se van a resistir a adoptarla, y la arquitectura común va a fracasar.

Lo que sí podría exigir, y con qué título

CENIT podría fijar requisitos técnicos de seguridad, interoperabilidad, arquitectura y gestión técnica de datos, dentro de las competencias que le dé la ley. La autoridad nacional de protección de datos personales mantendría todas sus funciones.

Hay un principio que para mí es clave: sin habilitación legal no hay exigencia técnica válida. La autoridad de una entidad transversal se mide por su norma, no por su importancia.

Por eso la discusión correcta no es cuánto poder debe tener CENIT, sino qué competencias exactas le da la ley.

Estándar común no es decisión común

Esta es la distinción que ordena todo lo demás.

Estándar común: cómo se autentica una persona, cómo se cifra un dato, cómo se expone un servicio.

Decisión sectorial: qué tratamiento se cubre, qué se enseña, qué se prioriza, a quién se atiende primero.

Compartir lo primero no transfiere lo segundo. Un hospital que usa el estándar común de autenticación no pierde su autonomía para decidir cómo atiende a sus pacientes. Un colegio que se conecta por la interoperabilidad común no entrega su currículo.

Cómo lo escribiría en la ley

Si CENIT llegara a ser un proyecto de ley, tendría que contener, como mínimo:

  1. Una lista cerrada de competencias técnicas: estándares, plataformas comunes, seguridad, interoperabilidad y gobernanza técnica de datos.
  2. Una cláusula expresa que diga que no afecta las competencias sectoriales ni las de los organismos constitucionalmente autónomos.
  3. Mecanismos de coordinación con los sectores para definir los estándares, para que la arquitectura responda a lo que necesitan.
  4. Articulación con lo que ya existe, como la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital, el Centro Nacional de Seguridad Digital y la autoridad de protección de datos, para evitar duplicidades.
  5. Rendición de cuentas sobre cómo usa sus facultades.

La objeción de fondo: quien controla la infraestructura termina influyendo

Si un sector depende de una plataforma común, ¿no queda subordinado a quien la administra? Es un riesgo real. Por eso la ley tiene que incluir niveles de servicio exigibles, mecanismos para que los sectores reclamen y una gobernanza compartida de los estándares.

También se dirá que los sectores ya avanzaron por su cuenta y no van a querer adoptar estándares comunes. La salida es gradual: los desarrollos nuevos adoptan el estándar, y los existentes migran según un plan acordado.

Qué cambia para el ciudadano

Servicios públicos que se conectan entre sí sin que ningún sector pierda su especialidad. El médico decide sobre salud, el docente sobre educación y el juez sobre justicia. La arquitectura común se encarga de que sus sistemas puedan hablar entre sí de forma segura.

Hacia 2050

Un Estado digital integrado no se construye centralizando decisiones, sino compartiendo cimientos. Quiero un Perú con sectores plenamente autónomos en sus políticas y una arquitectura común, definida por ley y con límites precisos, que les permita funcionar como un solo Estado frente al ciudadano.

Conclusión

CENIT no reemplaza al Estado sectorial. Le da una arquitectura común para que funcione mejor.

Fuentes

  1. Propuesta de Letras de Cambio sobre el perímetro institucional de CENIT. CENIT es una propuesta editorial de Letras de Cambio; no es una entidad existente.