CENIT·ANáLISIS

No existe Estado digital sin infraestructura digital

Digitalizar no es solo hacer aplicaciones. Una cita médica, una receta o un trámite dependen de energía, redes, cómputo y datos. Si falla la capa de abajo, falla el servicio de arriba. La transformación digital empieza mucho antes de la pantalla.

Hay algo que se repite una y otra vez: el debate sobre el Estado digital se concentra en lo que se ve. La aplicación, el portal, el trámite en línea. Es comprensible, porque es lo que ve el ciudadano. Pero esa pantalla es solo la capa de arriba de un sistema mucho más profundo.

Lo que hay debajo de un servicio digital

Un servicio digital del Estado descansa sobre varias capas, cada una apoyada en la anterior:

  1. El servicio digital, que es lo que ve el ciudadano.
  2. Las aplicaciones.
  3. Los datos.
  4. La nube y el cómputo.
  5. Las redes.
  6. La fibra, la radio y el satélite.
  7. La energía y la resiliencia, que son la base.

Cuando un proyecto digital se planifica mirando solo las capas de arriba, se construye sobre supuestos: que habrá conectividad, que el centro de datos estará disponible, que no se va a ir la luz. En buena parte del territorio peruano, esos supuestos no se cumplen.

Si falla abajo, falla arriba

Una cita, una receta o una referencia dependen de energía, red, cómputo y datos. El ciudadano no ve qué capa falló. Ve que el trámite no se pudo hacer.

Una posta con historia clínica electrónica pero sin conectividad estable no tiene historia clínica electrónica: tiene un sistema que funciona algunos días. Una escuela con tablets pero sin red ni energía confiable no tiene educación digital. La distancia entre el proyecto anunciado y el servicio real casi siempre está en las capas que nadie mira.

Lo que todo proyecto debería evaluar

Propongo que todo proyecto digital del Estado evalúe, según su criticidad y su territorio, un conjunto de capacidades de base:

CapacidadLa pregunta que hay que responder
Conectividad en el punto de atención¿Hay red suficiente donde se presta el servicio?
Redundancia de rutas y enlaces¿Qué pasa si se cae el enlace principal?
Continuidad operativa¿Puede seguir funcionando ante fallas parciales?
Centros de datos y nube¿Dónde se procesa y con qué disponibilidad?
Seguridad física¿Están protegidos los nodos e instalaciones?
Última milla¿La red llega hasta la institución?
Energía y respaldo eléctrico¿Qué pasa si se corta la luz?
Recuperación ante desastres¿Cómo se restablece tras un evento mayor?

No todo sistema tiene que resolver cada capa por su cuenta; muchos pueden usar capacidades compartidas. Pero un proyecto que no las evalúa no sale más barato. Sale incompleto.

Neutralidad tecnológica según el territorio

La geografía peruana no admite una sola respuesta técnica. En la costa urbana, la fibra puede ser lo obvio. En zonas andinas dispersas, la radio o el acceso inalámbrico fijo (FWA) pueden ser más viables. En la Amazonía, el satélite puede ser la única opción razonable en muchos puntos.

La regla debería ser el nivel de servicio que se exige, no la tecnología que alguien prefiere. El Estado tiene que definir qué capacidad, disponibilidad y latencia necesita cada servicio, y dejar que la solución técnica se adapte al territorio.

Quién sostiene esa base hoy

Hay dos piezas públicas clave en esta discusión.

PRONATEL, un programa del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, dependiente del Viceministerio de Comunicaciones, creado por el Decreto Supremo 018-2018-MTC. Su Manual de Operaciones vigente lo aprobó la Resolución Ministerial 525-2025-MTC/01.03.

La Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO), una red troncal estatal de unos 13,500 kilómetros y 322 nodos. La RDNFO y las redes de transporte de los proyectos regionales forman la infraestructura pública de conectividad, pero operan bajo esquemas institucionales y contractuales distintos.

Las dos las analizo con más detalle en otros artículos de esta serie. Aquí me basta decir que la infraestructura existe en parte, y que aprovecharla para los servicios del Estado depende de decisiones institucionales que van más allá de cada proyecto digital.

Mi propuesta

Propongo tratar la infraestructura digital como parte de la transformación digital del Estado, no como un tema aparte de telecomunicaciones. En el marco de CENIT, la institución que planteo, eso significa:

  1. Evaluar obligatoriamente las capas de base en los proyectos digitales, en proporción a su criticidad.
  2. Capacidades compartidas: conectividad, cómputo y continuidad como servicios comunes cuando convenga técnica y económicamente, en vez de que cada entidad los resuelva sola.
  3. Niveles de servicio definidos para los servicios críticos, sin importar la tecnología que se use en cada territorio.
  4. Coordinar la agenda digital con la de telecomunicaciones, para que los proyectos de conectividad se prioricen según los servicios públicos que deben sostener.

CENIT es mi propuesta; hoy no existe. Su relación con el MTC y con PRONATEL tendría que definirse por norma.

La objeción obvia: esto encarece los proyectos

Exigir que se evalúe la infraestructura puede subir el costo o el plazo de los proyectos digitales. Pero ignorarla no los abarata. Solo traslada el costo al día en que el servicio falla. Un proyecto que no funciona en el territorio es el más caro de todos.

También se dirá que la infraestructura de telecomunicaciones le toca al MTC y al sector privado, no a la agenda digital. En competencias, es así. Pero los servicios públicos digitales dependen de esa infraestructura, y por eso coordinar las dos agendas no es opcional.

Qué cambia para el ciudadano

Servicios digitales que funcionan también fuera de las ciudades. Menos trámites interrumpidos porque «no hay sistema». Y proyectos públicos diseñados pensando en las condiciones reales del lugar donde se van a usar.

Hacia 2050

Un Estado digital para todo el país necesita una base física confiable en todo el territorio: energía, redes, cómputo y continuidad. Quiero ver un Perú donde un servicio público digital funcione igual en Lima que en una capital de provincia, sostenido por infraestructura planificada según lo que cada territorio necesita.

Conclusión

La transformación digital empieza mucho antes de la pantalla. Un Estado que solo construye aplicaciones, sin asegurar la base que las sostiene, construye servicios que funcionarán solo donde ya había condiciones.

Fuentes

  1. Decreto Supremo 018-2018-MTC, que crea el Programa Nacional de Telecomunicaciones (PRONATEL).
  2. Resolución Ministerial 525-2025-MTC/01.03, que aprueba el Manual de Operaciones de PRONATEL.
  3. MTC y PRONATEL, información oficial sobre la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica.